miércoles, 6 de diciembre de 2017

Otra vez yo

Hola.
Quiero ir con vos hasta el fin del mundo.
No, tampoco me mires así.
Yo sé que suena a que vivo en una novela tipo Dulce Amor. No es la idea. Pero me pediste que sea tu compañera y me quedó grabado en el alma. Creo que después de dormir juntos durante 100 noches, aunque suene a poquito, no quiero soñar junto a la cabeza de nadie más.
Me tiembla la mano mientras escribo. No hace falta que me lo digas. Leia molesta con una de sus cuatro patitas al compás de los movimientos de mi muñeca. Tal vez esta carta sea casi ilegible; pero imagino que te las vas a arreglar... como con casi todo.
Estoy escribiendo en el cuadernillo que usaba para la facultad. No puedo evitar recordar los fines de semana de mate y tostaditas. Como pienso en vos en la ducha... aunque hoy te molestó que te lo diga.
Te sigo soñando. Desde que te fuiste tu imagen es inherente a mis días. Te pienso en los ocasos, en el verde del pasto te veo y con las gotas de lluvia apareces también.
¿Pensás pasar mucho tiempo más en mi cabeza? Porque si no podés acompañarme en la caída del sol, preferiría no pensarte tanto.
Te quiero.
Siempre.

2 comentarios:

  1. mmmmno.
    el amor no se olvida.
    de alguna manera todas quedan prendidas allí.
    con el tiempo aprendemos a vivir con eso porque aunque la espina quede, no deja de ser tu vida.


    https://www.youtube.com/watch?v=Xc2GU6N1wyE

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  2. No importa si fueron 100 noches o un par de madrugadas, cuando alguien se nos instala comodamente en el cuerpo no hay manera de que se vaya.
    Aunque se va, algún día se irá.

    Besos y abrazo.


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