Y si vuelves
a tocar mi puerta
espero que tu voz
no sea otro eco molesto
sino
que cante una canción de cuna
que me arrulle
y me haga dormirme
sobre tus rodillas.
Y que tus manos
no infundan tu ira
sobre la piel de dos niños
sino
que le acaricies el pelo
a mi hermano
y le hagas un té
al despertar.
Y que en tus orejas
nuestras voces no sean zumbidos
sino
hermosas melodías
llenas de sueños
y de historias.
lunes, septiembre 4
domingo, julio 30
Última
A mí también me carcomen los sueños de encontrarnos felices. O al menos entre un poquito de alegría y buen sexo. Y ya sé que te aburriste de compartir tostaditas con queso conmigo porque ahora, en el medio de los mates, discutimos por cualquier gruñido. Nos encontramos, pero no felices.
En el medio del camino, nos olvidamos de ponerle azúcar al té. Te olvidaste tu saco de ganas de mí. Se perdió la primer poesía que te escribí. Se nos cayó al suelo la comida recién hecha con amor. O desamor. Armamos un porrito con el lillo al revés. Se rompió la mesita del living. Nos caímos de otra silla, pero esta vez no nos dimos un beso en el suelo ni nos reímos. Se nos disolvió algo en las manos y las últimas peleas fueron producto de la desesperación de que aquello se resquebraje frente a nuestros ojos.
Lo peor de las fisuras es que no son lindas. No son como esa tacita de té que se le rompe a Bella y La Bestia la guarda con todo el amor del mundo. No podemos juntar los cachitos de vidrio del suelo, porque duele. Sangra a borbotones. Y entre nosotros solo queda una simbiosis de dos partes dolor y tres nolstagia de un amor que nunca llegó a ser.
Te veo los ojos. Los ojos que te da miedo que te mire. El abdomen que te pone rojo cuando le hago cumplidos. Las muecas con la boca. Tenés ojos infinitos, ¿ya te dije? Te veo. Y hasta acá llegaste. Hasta acá llegamos.
Te quise,
yo.
En el medio del camino, nos olvidamos de ponerle azúcar al té. Te olvidaste tu saco de ganas de mí. Se perdió la primer poesía que te escribí. Se nos cayó al suelo la comida recién hecha con amor. O desamor. Armamos un porrito con el lillo al revés. Se rompió la mesita del living. Nos caímos de otra silla, pero esta vez no nos dimos un beso en el suelo ni nos reímos. Se nos disolvió algo en las manos y las últimas peleas fueron producto de la desesperación de que aquello se resquebraje frente a nuestros ojos.
Lo peor de las fisuras es que no son lindas. No son como esa tacita de té que se le rompe a Bella y La Bestia la guarda con todo el amor del mundo. No podemos juntar los cachitos de vidrio del suelo, porque duele. Sangra a borbotones. Y entre nosotros solo queda una simbiosis de dos partes dolor y tres nolstagia de un amor que nunca llegó a ser.
Te veo los ojos. Los ojos que te da miedo que te mire. El abdomen que te pone rojo cuando le hago cumplidos. Las muecas con la boca. Tenés ojos infinitos, ¿ya te dije? Te veo. Y hasta acá llegaste. Hasta acá llegamos.
Te quise,
yo.
miércoles, junio 21
7 de la tarde
Te sentí mío
nos sentí nuestros
nos sentí uno
por un ratito
Pero seguimos sangrando
y no sos mío
ni soy tuya
ni somos nuestros
No nos curamos
la cabeza
ni mucho menos
el corazón
Te abracé lo más fuerte que pude
e igual
no te solucioné
las fisuras
en el alma
ni en la mente
No reparé los muebles rotos
en los recovecos más oscuros
de tus profundidades
No te sacié con mi carne
con mis palabras
ni con mi risa
No fui suficiente
No fui
No fuiste
No fuimos
nos sentí nuestros
nos sentí uno
por un ratito
Pero seguimos sangrando
y no sos mío
ni soy tuya
ni somos nuestros
No nos curamos
la cabeza
ni mucho menos
el corazón
Te abracé lo más fuerte que pude
e igual
no te solucioné
las fisuras
en el alma
ni en la mente
No reparé los muebles rotos
en los recovecos más oscuros
de tus profundidades
No te sacié con mi carne
con mis palabras
ni con mi risa
No fui suficiente
No fui
No fuiste
No fuimos
miércoles, junio 7
Mastiqué angustia
porque quería sentir tu cuerpo
e inundarme en el perfume
de tu transpiración
Me consumieron
las ganas esfervecientes
de compartir otro mate con vos
en medio de ese otoño dorado
Tal vez soné muy alto
y con mi cariño
me hice dos alitas de papel
con las que volé entre ilusiones
Englutí desesperanza,
vi cómo te ibas de mi vida
de puntitas y
en silencio.
porque quería sentir tu cuerpo
e inundarme en el perfume
de tu transpiración
Me consumieron
las ganas esfervecientes
de compartir otro mate con vos
en medio de ese otoño dorado
Tal vez soné muy alto
y con mi cariño
me hice dos alitas de papel
con las que volé entre ilusiones
Englutí desesperanza,
vi cómo te ibas de mi vida
de puntitas y
en silencio.
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